(ARTÍCULO TRADUCIDO AL ESPAÑOL)
UN LEVE TOQUE EN LA SALA DE OPERACIONES
¿Qué está haciendo Reiki -terapia energética alternativa- en una institución médica de primer nivel? Eso es lo que los investigadores intentan saber.
Por Matt McMillen - Especial para el Washington Post
Martes, 26 de julio de 2005; Página HE01
Cuando Steve Raichelson, 58, de Annapolis, expresó ansiedad acerca de su próxima operación de cuádruple bypass, su cardióloga le hizo una inusual sugerencia: “Opérese en el Hospital de la Universidad George Washington y anótese para tener, primero una o dos sesiones de Reiki”. La profesional no estaba sugiriendo que Reiki –una forma de medicina alternativa que emplea un leve toque- le curaría su corazón, sino que ella sabía que el director clínico de cardiología de ese hospital, Joel Rosenberg, estaba colaborando con el Centro para la Medicina Integradora del hospital, en un programa piloto de Reiki que duraría seis meses. A los pacientes que estaban por someterse a una cateterización cardíaca, en la que se introduce un fino tubo por una vena hasta el corazón para efectuar un diagnóstico final antes de la intervención quirúrgica, se los invitaba a tener primero una sesión de esta terapia energética japonesa, para ver si podían disminuir su ansiedad.
De los 428 pacientes consultados, 266 aceptaron la oferta. El programa estuvo en vigencia desde diciembre de 2003 hasta junio de 2004.
Una hora antes de su cateterización, Raichelson se acostó sobre una mesa, vestido, pero sin los zapatos y dejó que el “maestro de Reiki” Luann Jacobs lo tocara suavemente, al son de una música relajante. No hubo presión ni manipulación muscular, sino apenas un suave toque con las manos.
“Me ayudó a superar el procedimiento y alivió el estrés prequirúrgico”, dijo Raichelson. “Lo haría otra vez, en un abrir y cerrar de ojos”. La operación de bypass se realizó al día siguiente con todo éxito.
John Pan, Director del Centro para la Medicina Integradora, dijo que las terapias alternativas no necesariamente tienen que chocar con la medicina predominante, y agregó que la capacitación técnica no es suficiente para tratar a un paciente: “Nos estamos dando cuenta de que debemos prestarle atención al paciente y a su respuesta emocional. Un paciente relajado es más fácil de tratar”; pero el personal del hospital debe ser persuadido.
Había un obstáculo mayor que “alentaba a los médicos a estar predispuestos a recomendarlo”, comentó Rosenberg, quien desarrolló el programa piloto en colaboración con Pan. “Muchas personas no aceptan este tipo de terapia; aquí estamos involucrados en un cambio cultural... Tratamos de ayudar a los profesionales de la salud a apreciar su valor. Si los pacientes tienen una experiencia mejor, la institución también mejora”.
¿El experimento arrojó evidencia de que el Reiki ayuda a los pacientes? No tanto como para ser concluyente. El estudio no incluyó un grupo de comparación, y sólo 36 de los 266 pacientes que se sometieron a Reiki fueron entrevistados después de la cateterización. Si bien el informe realizado sobre el programa piloto demostró algunos beneficios aparentes, como el aumento en la confianza y disminución de la ansiedad, de los cuestionarios a los pacientes “no surgieron claros hallazgos”.
Pero, ¿funciona? El Hospital de la Universidad George Washington no es el único que tiene interés en Reiki. Hay una cantidad de respetables instituciones médicas, entre ellas la Clínica de Cleveland, la Universidad del Sistema de Salud de Michigan y la Red de Salud Albert Einstein de Filadelfia, que están llevando a cabo estudios clínicos de Reiki. Los investigadores del programa de Medicina Integradora de la Universidad de Michigan acaban de completar un estudio sobre la eficacia del Reiki en la reducción del dolor y en el aumento de la capacidad de hacer ejercicios, entre pacientes diabéticos con riesgo de enfermedades cardíacas. La investigación fue financiada por el Centro Nacional para la Medicina Alternativa y Complementaria, como parte de los Institutos Nacionales de Salud. El director del programa y cardiólogo Steve Bolling dijo que las reglas del diario no le permiten discutir los resultados del estudio antes de su publicación, que está programada para el otoño, pero predijo que Reiki se irá imponiendo en más hospitales.
“Muchos pacientes están buscando una medicina menos agresiva y más moderada”, dijo Bolling, quien agregó: “por cierto, tienen la mente más abierta que nosotros, los de guardapolvo blanco; la gente quiere esto”.
Sin embargo, eso no significa que funcione. Según el informe del Centro Nacional para la Medicina Alternativa y Complementaria de 2004, sobre Reiki y terapias similares que incluyen un leve toque, existe una “profusa evidencia anecdótica, beneficiosa, pero no se ha podido demostrar científicamente que nada de eso fuera eficaz”.
Parte del problema es que no existen normas nacionales o que otorguen licencias para los terapeutas reikistas, que puedan ser juzgados como listos para practicar después de algunas horas de capacitación. Para ser maestro de Reiki se requieren un par de años adicionales y se realizan para poder calificar como maestro de Reiki para enseñar a los demás.“¿Normativas?” preguntó Bolling, “no sabría por dónde empezar. Si tuviera cuatro reikistas en una sala, ¿cómo sabe si son iguales?”
Otro factor de complicación es la dificultad para determinar si la respuesta de un paciente puede atribuirse a Reiki o sólo a la atención personal: “Si está nervioso por la cateterización cardíaca, nadie le discutirá que tener a alguien parado junto a su cama sea algo malo”, dijo Bolling. “La gente lo llama el efecto abuela, pues más allá de lo que usted sea, su abuela lo hace sentir mejor cuando está cerca... Pero es difícil analizar los distintos efectos de alguien que simplemente está parado ahí y los del reikista”. Los investigadores están abordando el problema de diferentes maneras.
En un estudio financiado por el Centro Nacional para la Medicina Alternativa y Complementaria que recientemente empezó a reclutar pacientes con cáncer de próstata en la Clínica de Cleveland, algunos participantes recibirán dos sesiones de Reiki por semana, durante cuatro semanas, realizadas por terapeutas “entrenados para tener el mismo desempeño”, dijo el jefe del estudio Eric Klein, profesor de cirugía y jefe de oncología urológica en la clínica. Mientras tanto, un grupo de control recibirá un número igual de sesiones de Reiki y un tercer grupo no recibirá ningún tipo de sesiones. El estudio hará una investigación sobre la capacidad de Reiki para liberar la ansiedad y también medir el impacto que pueda tener en la biología de tumores, en pacientes con cáncer de próstata recientemente diagnosticado.
“Es un honesto intento de evaluar a Reiki científicamente”, dijo Klein. “Mis expectativas son que aquellos que reciben Reiki estén más relajados, y la esperanza exterior es que modifique la biología de los tumores”.
Gala True, investigadora del Centro Nacional para la Medicina Alternativa y Complementaria en el Centro de Salud Urbana de la Red de Salud Albert Einstein de Filafelfia, está investigando el empleo de Reiki para reducir la ansiedad y la depresión, y para mejorar la calidad de vida entre los pacientes con HIV y sida. En su estudio, los pacientes están divididos en dos grupos y ambos siguen recibiendo su medicación usual, mientras uno de ellos también recibe Reiki. “No existe la farsa del Reiki en este estudio”, dijo True, quien reconoce las dificultades de diseñar una prueba que pueda medir satisfactoriamente el efecto del Reiki.
“Es un problema interesante con las terapias complementarias y alternativas”, dijo, pues “cuando hallamos un método de control, alguien no estará de acuerdo con él”. Sin embargo, como Bolling, ella no tuvo ningún problema para reclutar pacientes. “Básicamente tuvimos una lista de espera de pacientes con HIV que querían recibir Reiki... Costó más trabajo conseguir pacientes para otros estudios”.
Matt McMillen es escritor independiente del área de Washington.
© 2005 The Washington Post Company